Visión de mercados – 26 Febrero 2021

Mercados financieros abatidos en medio de significativa alza de tasas largas

Los principales bancos centrales del mundo apuntan a mantener el estímulo monetario por un período prolongado. Estimamos que en Chile la autoridad incrementaría la TPM recién en 2022.

La semana estuvo marcada por mejores perspectivas de recuperación económica, de la mano de la reducción de contagio y el avance en el proceso de vacunación masiva, principalmente en EE.UU. y el Reino Unido. Esto ha presionado al alza los precios de las materias primas, en particular el cobre y el petróleo, y alimentado expectativas de un incremento en la inflación en las principales economías, causando una fuerte subida en las tasas de interés de largo plazo, sobre todo las del bono del Tesoro norteamericano (cerca de +50pb en lo que va del mes). Cabe destacar que al cierre de este informe, la tendencia alcista tanto en tasas como en los precios de materias primas, observadas durante la semana, se moderaba y en algunos casos se revertía parcialmente.

Durante la semana, el Presidente de la Fed, Jerome Powell, intentó poner paños fríos a los mercados señalando que todavía no están dadas las condiciones para iniciar un proceso de retiro del estímulo dado el contexto económico aún incierto. Otros de los principales bancos centrales también salieron a enfatizar que están lejos de iniciar la normalización monetaria.

En respuesta al incremento en las tasas largas, los precios de los activos riesgosos mostraron fuertes correcciones en los últimos días. El S&P 500 y el Dow Jones retrocedieron más de 4% respecto de su cierre de enero. En la semana, el MSCI de emergentes se ajustó un 3,2%.  En Latinoamérica, -6%.

Más allá de la evolución de la pandemia, las expectativas más alentadoras sobre el crecimiento global fueron reforzadas por varios indicadores que sorprendieron positivamente esta semana. En EE.UU., las solicitudes de subsidios de desempleo cayeron a 730.000 (838.000 esperado, y 841.000 cifra previa), su menor nivel en tres meses, y las órdenes de bienes durables aumentaron en 3,4% (0,7% esperado, 1,1% anterior). Adicionalmente, la cifra del PIB para 4T20 se revisó a 4,1% (desde 4,0%).  Por su parte en Alemania, el Índice de Confianza Empresarial (IFO) alcanzó un máximo de cuatro meses en febrero con 92,4 puntos (90,5 esperado; 90,3 en enero). Destacó el sector manufacturero que llegó a su valor más alto desde noviembre de 2018.

Precios de commodities registran alzas récord ante mejores perspectivas de demanda y oferta aún restringida

En lo que va del año, el precio del petróleo WTI ha subido más de un 30%, recuperando todo lo perdido con la pandemia, mientras que el precio del cobre lo hizo en 20%, alcanzando su máximo nivel desde 2011. Esta semana la tendencia al alza en estos precios se acentuó, con un petróleo llegando a US$ 62 el barril y un cobre cerrando en US$ 4,18 la libra.

Como hemos planteado en otros informes, detrás de estas alzas hay tanto factores de demanda -ante las mejores perspectivas para el crecimiento global- como de oferta. En el caso del petróleo, la producción está muy restringida en el corto plazo por el acuerdo de recortes de la OPEP y otros productores hasta marzo de este año. Posteriormente, en abril, dichos recortes debieran irse relajando, adecuándose la oferta al crecimiento de la demanda, por lo cual la curva de precios futuros muestra bajas de precios en los meses siguientes.

En cuanto al cobre, las menores inversiones de los últimos años limitan la capacidad de la oferta, más aun considerando la menor producción que implica la caída de leyes de las minas más antiguas. Cabe destacar que parte importante del crecimiento previsto para 2021 es simplemente la recuperación de lo perdido el año pasado, particularmente de Perú, que disminuyó su producción en 350.000 toneladas.

Activos financieros en Chile se acoplan a tendencias globales

En Chile, las tasas largas no fueron ajenas al movimiento de las referentes internacionales, sufriendo fuertes ajustes al alza (tasas a 10 años subieron 20pb en la semana) en un escenario donde también han subido las expectativas inflacionarias. En este contexto, el IPSA cayó 1%, en medio del significativo incremento del precio de las materias primas y con un tipo de cambio que, a pesar del rally del precio del cobre, experimentó movimientos mixtos y terminó depreciándose casi 1% en la semana, en línea con otras monedas latinoamericanas.

Junto con los aumentos en las tasas largas, las tasas swap se han incrementado en los plazos de un año en adelante (+12 pb a dos años y +19 pb a tres años) apuntando a que el proceso de normalización podría iniciarse ya en la última parte de este año.  A diferencia de lo implícito en estos precios, estimamos que el Banco Central será muy cauto a la hora de iniciar un proceso de alza de tasas –aun si la inflación sube por sobre la meta—y recién en 2022 subiría la TPM. El mercado laboral aún sigue débil, y las holguras de capacidad de la economía son amplias.

Indicadores sectoriales del INE apuntan a una desaceleración en el margen

En línea con nuestra estimación, el comercio minorista redujo su tasa de crecimiento (5,8% a/a vs 9,7% en diciembre), reflejando bases de comparación más exigentes y dando cuenta de una moderación del impulso derivado de los shocks de liquidez recibidos por los hogares, que habían impactado de manera relevante en meses previos. En efecto, si bien las ventas de varios componentes de bienes habituales y durables siguieron muy dinámicas, las ventas de automóviles volvieron a retroceder, luego de los niveles récord alcanzados en octubre, a lo que se sumó la merma en otras líneas del comercio minorista. Esto muestra que el impacto en el consumo del segundo retiro de fondos de pensiones fue menor que el primer retiro, y hacia delante irá perdiendo tracción.

El sector manufacturero decepcionó en el primer mes del año, con una contracción de 4,4% respecto a igual mes de 2020. Destacó la fuerte caída en la elaboración de productos químicos, por menor producción de metanol en el sur del país. Más allá de ese efecto puntual, la cifra refleja que el sector sigue relativamente débil y aún le queda trecho para recuperar lo perdido con la pandemia. La minería, por su parte, tuvo el retroceso estacional habitual y se ubicó en niveles similares a los de años previos (-0,4% a/a). Hacia delante, los elevados precios del cobre podrían incentivar la producción de la pequeña y mediana minería. Sin embargo, en el caso de las grandes faenas, que son las que más aportan, la capacidad de respuesta al precio es limitada en el corto plazo, por lo que la actividad minera seguirá con ritmos acotados de crecimiento.

Con los datos conocidos hoy, reafirmamos nuestra visión de que el Imacec de enero tuvo una contracción anual en torno a 2,5%, con un leve retroceso respecto del nivel desestacionalizado de diciembre. En febrero seguiremos viendo una actividad castigada, pero en marzo, conforme el proceso de vacunación siga avanzando a buen ritmo, es posible que notemos una recuperación más decidida.

Mercado laboral mantiene el bajo dinamismo

Por segundo mes consecutivo las cifras de empleo del INE muestran un estancamiento en el proceso de recuperación. En términos desestacionalizados, el incremento de los ocupados alcanzó solo 69 mil, con lo que la cifra de empleo total se mantiene casi 1 millón por debajo de igual mes de 2020. La fuerza de trabajo se incrementó a un ritmo similar, con lo que la tasa de desempleo se ubicó en 10,2% (versus 10,3% el mes previo).

Si bien la recuperación de la actividad debiese ir de la mano de un mayor dinamismo en el mercado laboral, en el contexto de la pandemia muchos sectores se ajustaron al funcionamiento con distanciamiento social. De mantenerse tales dinámicas, es esperable que la recuperación del empleo se rezague respecto de la actividad. Esto supondrá una presión adicional sobre la tasa de desempleo una vez que el proceso de vacunación y el desconfinamiento permitan el que la participación laboral vuelva a sus niveles prepandemia.